Una gestión sostenible de otro tipo
Desde hace más de 40 años sabemos que los combustibles fósiles son responsables del aumento de los gases de efecto invernadero y del cambio climático. Si la sociedad mundial no logra corregir la tendencia del aumento constante de las emisiones nocivas para el clima, será casi imposible evitar el calentamiento de la Tierra 2 grados celsius. El tiempo urge, de lo contrario las consecuencias serán situaciones climatológicas extremas, regiones inhabitables, falta de suministro de agua e infertilidad de los suelos en muchas regiones del mundo. El nivel del mar subirá, y por ello algunas áreas costeras desaparecerán completamente. Se esperan grandes movimientos migratorios de refugiados climáticos, la reducción de la diversidad biológica y la destrucción de ecosistemas enteros. Debemos despedirnos del modelo de crecimiento tradicional porque el lignito y la hulla, el gas natural y el petróleo en su calidad de causantes del cambio climático son, por así decirlo, el carburante del formato económico capitalista, de la desenfrenada fe en el progreso y de la ideología del crecimiento.
A más tardar desde la catástrofe de Chernobyl hace 25 años y últimamente con el devastador accidente de los reactores en la central japonesa de Fukushima también sabemos que la energía atómica es causa de daños gravísimos para el hombre y la naturaleza. La energía atómica, en último término, no puede ser controlada por los humanos. Hoy nos damos cuenta claramente que no es posible continuar con el sistema económico tradicional, basado en los combustibles fósiles y la energía atómica. Ya en 1987 una comisión de expertos independiente, la “Comisión Mundial sobre Medio Ambiente y Desarrollo” describió en su informe final, llamado Informe Brundtland en honor al presidente de la comisión, de nacionalidad noruega, el modelo de un desarrollo sostenible. Esta comisión de las Naciones Unidas definió la sostenibilidad como un desarrollo que responde a las necesidades de la generación actual, pero de modo que no se pongan en peligro las posibilidades de las generaciones futuras de satisfacer sus necesidades y elegir su estilo de vida.
Es necesario pensar en la dirección de un crecimiento nuevo cualitativo en el contexto de una economía ecológica sostenible. Necesitamos una nueva forma de actividad económica con el fin de respetar nuestra creación de forma sostenible. Para ello hay tres conceptos importantes, que están vinculados entre sí: eficiencia, suficiencia y coherencia. Eficiencia significa una disminución clara del consumo de recursos. Suficiencia significa moderación y frugalidad. La coherencia se refiere al objetivo de lograr la transición hacia una economía solar y una economía de reciclaje sostenible.
Por ello el objetivo principal de las políticas industriales y económicas debe ser la transición completa hacia las energías renovables para la producción de la energía (eficiencia). El abandono de la energía nuclear debe realizarse lo más rápidamente posible. Esta transición hacia las energías renovables activará un enorme impulso innovador y creará cientos de miles de nuevos puestos de trabajo. Deben planificarse, producirse y construirse centrales eléctricas de biomasa, instalaciones fotovoltaicas, plantas de energía eólica y sistemas de cogeneración de calor y electricidad. El Sol y el viento son los suministradores de energía del futuro. Deben desarrollarse y construirse nuevas redes eléctricas. Los procesos productivos deben reconvertirse para ahorrar más energía y las casas deben equiparse con un aislamiento térmico eficaz. Se necesitan nuevas redes de ferrocarril y una mejora del transporte público de personas. Al igual que en muchos Estados europeos, también en Alemania debe imponerse una limitación de la velocidad de 120 km/h. Una modernización ecológica también creará nuevos puestos de trabajo en los sectores clásicos como la industria automotriz, la industria química, la construcción de maquinaria y en los oficios. Bajo el manto de un adecuado clima político, la tecnología medioambiental puede convertirse en pocos años en el sector industrial líder. +Hace ya tiempo que debería existir un Gobierno económico europeo que introdujera medidas fiscales en esta área, y también en otras. Además debe contenerse el cambio climático mediante una política de protección climática global. El comercio de emisiones representa un componente importante.
Una vida exitosa debe basarse más en valores humanos. Mediante la modificación de nuestro estilo de vida y nuestra forma de vida mediante la autolimitación y la moderación (suficiencia) podemos conseguir mayores bienestar y calidad de vida. Para ello se necesitan estructuras que aseguren igualdad social, seguridad en el puesto de trabajo, cohesión social y participación política. +Debe existir un ritmo temporal social que permita descanso, ocio y contactos sociales para que las personas se sientan cómodas. El domingo sin trabajo es también un símbolo para romper con la locura de la sociedad 24/7. Se desarrolla un estilo de vida diseñado con medidas humanas entre otros en redes sociales, en relaciones de familia y de vecindad, en asociaciones, círculos de intercambio, cooperativas, oficinas cívicas.
Deben fortalecerse los circuitos económicos regionales. La proximidad entre productores y consumidores fortalece la identidad regional, crea confianza en los productos, ofrece efectos de ingresos y empleo locales y evita tráfico y consumo de energía innecesarios. La política regional por tanto debe orientarse de modo primario al fomento de cadenas de creación de valor regionales. La participación democrática puede así convertirse en un elemento central de todos los actores en la economía, puesto que las personas en su entorno social respectivo deben convertirse en responsables y actores de la economía y la política. En el futuro debemos tener una actuación económica sostenible diferente.








